La Palabra

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LA PALABRA
No.46 BIS, febrero de 2014

 
Publicación periódica  de opinión. Responsables: Prof. Jesús Pacheco Martínez y Profra. Irma Clemencia Lara Martínez.

Correo: pamaranto_j@yahoo.com.mx
www.lapalabrareflexion.mex.tl

http://www.youtube.com/user/Lapalabrareflexion?feature=watch


       


En orden alfabético, presentamos las propuestas de Plan de Trabajo de cuatro candidatos a la Dirección General del CCH.



 
Programa de Trabajo 2014-2018.
Reconstruir al Colegio de Ciencias y Humanidades

 
Dr. Raúl Muñoz  Morales
Antecedentes
 
Hace 43 años el Consejo Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México fundó el 26 de enero de 1971 una institución trascendental en la vida educativa de nuestro  país. Meses atrás un puñado de universitarios visionarios, a la cabeza el entonces Rector de la UNAM, Don Pablo González Casanova, dio un paso importante que marcó un hito en el sistema educativo nacional. En ese esfuerzo hemos estado involucrados miles de académicos, alumnos y trabajadores.
 
A la distancia podemos decir que hemos cumplido, pero también tenemos que reconocer que esta institución se encuentra en riesgo debido a que en los últimos tiempos, por la inercia y el continuismo, ha venido perdiendo su empuje innovador con el que fue creado por sus iniciales fundadores. Hoy la tarea más urgente es impedir la extinción del CCH original, o de algo igualmente grave que resulte de su reacomodo en las estructuras de un sistema de bachillerato nacional decadente y que no responde a las necesidades actuales del país.
 
Los fundadores del CCH nos señalaron un principio fundamental, eminentemente académico, que nunca debería perderse en nuestra cotidianeidad: el de ser “…un órgano permanente de innovación de la Universidad, capaz de realizar funciones distintas sin tener que cambiar la estructura universitaria, adaptando el sistema a los cambios y requerimientos de la propia universidad y del país…”[1]. ([1] Gaceta UNAM, Ciudad Universitaria, Tercera Época, Vol. II (Núm. Extraordinario),  1 de febrero de 1971).
 
El primer Plan de Estudios que nos dio vida se consideraba como la síntesis de una vieja experiencia pedagógica, tendiente a proporcionar una preparación en aquellas materias que le permiten al alumno tener la vivencia y la experiencia del método experimental, del método histórico, de las matemáticas, del español, de una lengua extranjera, de una forma de expresión plástica…Hace énfasis en aquel tipo de cultura que consiste en aprender a dominar, a trabajar, a corregir el idioma nacional en los talleres de redacción; en aprender a aprender; a informarse en los talleres de investigación documental; así como en despertar por las lecturas y en aprender a leer e interesarse por el estudio de los grandes autores…”[2] ([2] Ibid).
 
Se creó el CCH, sus fundadores así lo reconocieron expresamente en 1970 y 1971, porque de no hacerlo: “…sin instituciones como el Colegio de Ciencias y Humanidades, la magnitud de los problemas a los que se enfrentará la Universidad Nacional Autónoma de México la llevaría a sufrir muy graves crisis…”. El régimen autoritario de entonces no tuvo más opción que respaldar este proyecto de bachillerato, pues la economía nacional y estatal acusaba los síntomas de una llamada “atonía económica” y se sentían las presiones de un crecimiento demográfico juvenil y de la efervescencia social.
 
En agosto de 1974, Don Pablo González Casanova, en una entrevista con Radio Universidad, tenía esta visión de lo que debería ser un estudiante del CCH: “El ideal consiste en que el estudiante sepa leer y escribir en el sentido más profundo de la palabra. Esto es, que adquiera el hábito de la lectura de los libros fundamentales de nuestro tiempo y de los clásicos del pensamiento humano;  que adquiera una cultura matemática en lo que ésta tiene de lógica y de expresión numérica de la naturaleza y de algunos fenómenos sociales; y el que relacione los resultados de las ciencias experimentales con el método que permite alcanzar esos resultados. Es por ello que el Plan se propone que el estudiante aprenda a aprender lo que todavía no sabe y,  además, que tenga la posibilidad de estudiar en las fuentes y de investigar cosas nuevas, bajo el supuesto de que la escuela no puede darle un conjunto de conocimientos humanos sino los métodos esenciales para adquirirlos”.
 
En las reflexiones previas del fundador principal del Colegio de Ciencias y Humanidades, debemos hacer no sólo el balance de más de cuatro décadas de vida institucional, sino además el indispensable diagnóstico de los problemas a los que nos enfrentamos y lo que debería ser un Programa de Trabajo para el período 2014-2018, que tome en cuenta los problemas nacionales y los de nuestra Universidad,  así como de que prefigure los objetivos, estrategias y metas que le correspondan.

Líneas programáticas de acción
 
Como es sabido, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 61 del Estatuto General de la Universidad Nacional Autónoma de México, le corresponde al Director General de la Escuela Nacional del Colegio de Ciencias y Humanidades:
Convocar y presidir las sesiones del comité directivo y del consejo del Colegio y servir de su órgano ejecutivo.
 
Coordinar e impulsar las actividades propias del Colegio, de sus programas, unidades académicas y planteles, dentro de los lineamientos de los proyectos aprobados por el Consejo Universitario. Las demás que le confieran los reglamentos.
 
La primera tarea que me propongo llevar a cabo para la comunidad del CCH es la realización de un balance o diagnóstico sobre las fortalezas y debilidades de nuestra institución, y que sea la base para que en el muy corto plazo se establezcan los lineamientos, estrategias, objetivos y metas de un Programa de Trabajo consensado en la comunidad para el periodo 2014-2018. Deben aprovecharse, con generosidad, todas las voluntades, experiencias, trayectorias y especialidades, pues nos enfrentamos, como ocurrió en 1970 y 1971, a serios desafíos y oportunidades para el bachillerato universitario.
 
La Convocatoria para la designación del Director o Directora General de la Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades, aparecida en la Gaceta UNAM el 27 de enero de 2014, está dirigida al personal académico, alumnos y trabajadores administrativos del CCH. En tal virtud, las ideas de este escrito se refieren, de manera puntual y resumida, a los intereses de estos actores que han sido convocados por instrucciones del Rector de nuestra Universidad, Dr. José Narro Robles.
 
Tomando como referencia las funciones, competencias, atribuciones y facultades que le corresponden al Director General del Colegio de Ciencias y Humanidades, en el marco de la normatividad universitaria vigente aplicable, me propongo, de manera enunciativa, llevar a cabo acciones programáticas que contribuyan en la muy indispensable reestructuración de nuestra institución, entre las que destaco las siguientes:
 
Impulsar en todas las estrategias y acciones del Modelo Educativo del Colegio de Ciencias y Humanidades la aplicación irrestricta de la normatividad universitaria y el marco normativo constitucional y de los derechos humanos. Dando cauce a todas las inquietudes, propuestas y quejas que tengan que ver con la observancia del estado de derecho en nuestra institución.
 
Atender las implicaciones de la reforma constitucional que establece la obligatoriedad del  bachillerato a cargo del Estado. Al respecto debe ser compromiso que el bachillerato impartido en la UNAM es parte de nuestra institución y es obligación de todos reivindicar esta pertenencia. El bachillerato, en particular el del CCH, debe reestructurarse y responder a los cambios y requerimientos del país. Un principio establecido en la fundación misma de nuestro Colegio; cumplir este propósito fundacional debe ser motor permanente de innovación en la enseñanza universitaria y nacional.
 
Eficiencia y eficacia óptima del cuerpo Directivo. El Director General se compromete a lograr manejos honestos, transparentes, eficientes y eficaces de los recursos universitarios. Se diseñarán para ello programas que abatan el uso inapropiado de los recursos. Todo el cuerpo directivo estará sujeto a mecanismos de evaluación de gestión, tal como se hace con los trabajadores académicos y administrativos.
 
Fortalecer las contrataciones de personal académico calificado y acreditado. Aplicar lo dispuesto en la normatividad universitaria vigente, cuidando que no se realicen conductas irregulares y abrir cauces a contrataciones transparentes y apegadas a derecho. Los expedientes de los concursos académicos, una vez concluidos y definitivos, podrán ser conocidos conforme a lo dispuesto por la normatividad de transparencia universitaria.

Recuperar el respeto al personal académico, reconociendo sus méritos y sin distingo de sus preferencias o posturas. La docencia universitaria en el CCH debe ser de calidad, de excelencia y respetar las libertades de cátedra e investigación establecidas en nuestra normatividad.
 
Pugnar porque la revisión y actualización del Plan de Estudios y los programas de las asignaturas sea permanente, honorífica y a cargo de las Academias y Secciones de Profesores de Carrera que conforman nuestra institución. Esta revisión no debe ser pretexto para distraer recursos presupuestales y oportunidades que sirvan a los que quieren debilitar al CCH.
 
Revisión y actualización de la normatividad institucional del CCH. Debe conformarse un Grupo Normativo del Consejo Técnico que haga una evaluación rigurosa de los documentos de normatividad institucional, como son el Protocolo de Equivalencias, el Glosario de Términos, el Perfil Profeseográfico, el Sistema de Elaboración de Prioridades Institucionales y las Listas Jerarquizadas, entre otros.  
 
Fortalecer como órgano democrático, representativo y apegado a derecho al Consejo Técnico del CCH, así como consolidar sus comisiones de apoyo. Delimitando claramente sus funciones y considerando que el Consejo Técnico es un órgano cuyas resoluciones son definitivas e inapelables; me propongo que su funcionamiento deba ser más transparente y apegado a la normatividad universitaria y, desde luego, a lo dispuesto a las normas constitucionales, legales y de derechos humanos.
 
Las sesiones del Consejo Técnico deben ser abiertas y sus actas resolutivas completas deben ser conocidas inmediatamente por toda la comunidad. En el Consejo Técnico debe existir un defensor independiente o un ombudsman de derechos académicos pues, como es conocido, existen impedimentos normativos expresos para que esta tarea la puedan llevar a cabo la Defensoría de los Derechos Universitarios o las organizaciones sindicales. Debe fortalecerse la cultura de respeto a los derechos universitarios y humanos, lo que incluye el principio de que se fortalezca a la persona humana individual y de que ésta, ya sea estudiante, profesor o  trabajador, se sienta segura de que serán respetados todos sus derechos.
 
Deben reconocerse y respetarse la autonomía técnica de las Comisiones Dictaminadoras, así como de las Comisiones de Evaluación del Personal Académico, entre otras. El funcionamiento de estas comisiones auxiliares o de apoyo del Consejo Técnico debe ser observado en sus opiniones y proyectos, sus restricciones no deben ser otras que aquellas relativas a las de que tengan un funcionamiento que esté en apego al Modelo Educativo del CCH y a lo dispuesto tanto en la normatividad interna, como de la universitaria y a lo que dispone el derecho aplicable.
 
Fortalecer las academias. Promover el fortalecimiento del espacio institucional más importantes de los profesores: las academias. Debe fomentarse este principio toral  y fundacional del CCH: la interdisciplina, solidaridad e identidad de los profesores. Asimismo, las secciones académicas que integran el personal académico de tiempo completo deben tener vida académica cotidiana, fortaleciendo con ello a la docencia, investigación y difusión de la cultura en la comunidad.
 
No intervención de la Dirección General del CCH en los asuntos internos de los sindicatos. Se debe respetar la autonomía sindical de los trabajadores académicos y administrativos; asimismo, se deben observar las disposiciones establecidas en los contratos colectivos de trabajo vigentes. Quienes realizan tareas de confianza o de dirección no intervendrán en asuntos sindicales.
 
Libertad, transparencia y aplicación efectiva de la normatividad universitaria en las organizaciones colegiadas. La pertenencia representativa en organizaciones colegiadas tales como el Consejo Técnico, Consejos Académicos, Comisiones Dictaminadoras, deben ser meritorias, profesionales, imparciales y conducirse en apego irrestricto a lo que dispone la normatividad universitaria y conforme a derecho.
 
Promover la definitividad de los profesores interinos. Para ello será necesario realizar una auditoría transparente al llamado banco de horas e identificar con precisión los grupos definitivos. La normatividad aplicable en esta materia debe ser actualizada, con el fin de respetar los derechos de los profesores interinos.
Auditoría del banco de horas. Con ello se favorecerá una revisión en el escalafón de asignación de horarios, atendiendo las quejas pertinentes y contrarrestando el manejo discrecional y sesgado.
 
Reemplazo generacional. Reconociendo que existe una marcada estructura generacional entre los docentes, deben crearse programas paralelos de reconocimiento y estímulo a los profesores de mayor antigüedad, así como impulsar la adscripción y promoción de los profesores más jóvenes.
 
Respeto a las organizaciones de alumnos. Sin comprometer el patrimonio universitario ni ponerlo en riesgo, se debe respetar la libre y autónoma organización estudiantil. Deben apoyarse todas las iniciativas estudiantiles que tiendan a fortalecer su formación como alumnos.
 
Combatir el ausentismo. Los alumnos deben tener todas las clases que establezca el calendario escolar. No deben llevarse a cabo sesiones de profesores en horarios de clase. Los directivos que impartan clase deben ser ejemplares a este respecto.
 
Revisar el papel Programa de Apoyo al Egreso (PAE) en la verdadera formación de los egresados. Si bien es importante fortalecer la tasa de egreso estudiantil, esto no debe darse en demérito de la formación académica. Es conveniente reflexionar sobre la posibilidad de incorporar a los alumnos irregulares en grupos académicos ordinarios.
Rehabilitación de la infraestructura sanitaria de las instalaciones. Nuestras instalaciones deben ser seguras, dignas y limpias. Deben promoverse en torno a ello usos y costumbres positivos entre toda la comunidad, solicitando para ello la más adecuada colaboración de la planta laboral.
 
Garantizar transparencia y rendición de cuentas. Esto debe seguirse de conformidad a lo dispuesto en la normatividad universitaria y a lo establecido en la norma constitucional y legal aplicable.
 
México, D.F., 4 de febrero de 2014
 
 


 
 
Plan de Trabajo 2014-2018 
para el Colegio de Ciencias y Humanidades

 
Dr. (C) Rito Terán Olguín
 
I. PRESENTACIÓN 
 
Los procesos de renovación directiva en la Universidad, dan la oportunidad de reflexionar y evaluar el rumbo que sigue la institución. En ocasión del nuevo proceso de cambio en el CCH, es necesario propiciar la participación de la comunidad en la toma de decisiones acerca del rumbo que se ha de seguir.  En ese contexto, estos son algunos aspectos que importa destacar:
 
1. Hemos asistido en los últimos años a un proceso de revisión curricular, caracterizada por una numerosa participación docente pero con diversas dificultades en su funcionamiento; este ejercicio ha quedado inconcluso particularmente en lo referido a los espacios para la comunicación y el debate académico. 
 
2. Es preciso por ello, promover la cultura del debate académico como punto de partida para el análisis, la evaluación y la toma de decisiones institucionales, que  trascienda a acciones arbitrarias que afectan la vida comunitaria.  
 
3. Es indispensable recuperar el lugar de los órganos colegiados como auténticas instancias de gobierno, reflexión y decisión en los procesos institucionales, reflejo de la participación activa y real de la comunidad. En consecuencia, se requiere de una nueva gestión directiva que se conduzca sobre la base de dos políticas fundamentales: fortalecer la integración de la comunidad, con sus diferencias y diversidad, y actuar decididamente para superar los obstáculos más críticos en la formación de los alumnos, en particular para abatir la reprobación y la deserción atendiendo a las causas que las originan.

Indudablemente hay logros institucionales que necesitan consolidarse manteniendo un estilo de gestión como el mencionado, así como impulsando un proceso de mejoramiento del proyecto curricular del Colegio que culmine en la construcción de programas de estudio viables, como referente central de todas las acciones que se emprendan para elevar la calidad académica de nuestra institución.
 
Consciente de la importancia que tiene este momento en la vida institucional del Colegio, tanto para consolidar los procesos de transformación emprendidos en otros momentos, como para fortalecer un conjunto de relaciones comunitarias que les dan sustento, pongo a la consideración de la comunidad del Colegio y de la Junta de Gobierno de la UNAM la presente propuesta y mi aspiración a dirigir nuestra institución en el periodo 2014-2018.
 
II. CONTEXTO EN EL QUE SE SITÚA EL COLEGIO 
 
En el contexto nacional, cumplir la aspiración legislada de garantizar la educación para los jóvenes egresados de las escuelas del nivel básico, continúa siendo un desafío apremiante. Con base en los datos de la Encuesta Nacional de la Juventud 2010, 35% de los jóvenes entre 15 y 19 años de edad han abandonado la escuela; si a ello se agrega que el 6% de la población entre 12 y 14 años no asiste a un centro escolar, da como resultado que el nivel medio superior sólo absorbe  en promedio, 61% de este segmento poblacional.
 
Asimismo, la educación media superior fue objeto en los últimos años de una mirada más atenta del gobierno federal y otros actores en la vida política del país; se plantearon iniciativas para un nuevo intento por lograr una mejor cobertura y calidad educativa de este nivel. Una de ellas fue el impulso a un proceso de reforma, otra consistió en apoyar económicamente a quienes están inscritos en una escuela de educación media superior de acuerdo con la edad correspondiente; otra más, se concretó en decretar la obligatoriedad de este nivel educativo.
 
III. BREVE DIAGNÓSTICO DE PROFESORES Y ALUMNOS
 
Las transformaciones mundiales y nacionales han repercutido notablemente a la Universidad y al CCH: también se han transformado en los últimos años. El incremento en la demanda de ingreso al Colegio ha originado que los antecedentes escolares y el desempeño en el examen de ingreso sean mejores, de manera que las características de la población que ingresa cada año se han modificado; como el caso de la Generación 2014, la cual está conformada por un 74% de alumnos cuyo promedio de Secundaria se encuentra entre 8.0 y 9.9 de calificación, contra poco menos del 50% de las generaciones 2006 y anteriores; el número de aciertos más bajo en el examen de ingreso de esa misma generación fue de 86, lo cual en términos de calificación equivaldría a que el 100% de los alumnos que ingresaron aprobaron el examen, contra más del 60% que obtuvo una calificación reprobatoria en 2006; es decir, los antecedentes académicos de las nuevas generaciones se muestran cuantitativamente más sólidos que las anteriores.
 
Sin embargo, esa condición en los antecedentes académicos no se corresponde con la elección del Colegio como primera opción; sorprende que para un importante número de alumnos que ingresa, incluso en el turno matutino, suele ser hasta la quinta opción. No obstante, el bajo desempeño de los alumnos en los exámenes diagnóstico aplicados por la institución al ingreso de cada generación, aunado al 47% de alumnos que al término de su primer semestre adeudan al menos una asignatura, siguen reflejando las diferencias académicas que existen entre el nivel de educación media básica y el bachillerato.
                                                          
1. Fuente: estimaciones de la Subsecretaría de Educación Superior,  con base en la Encuesta Nacional de la Juventud, 2010. IMJUVE.
 
2. Generación 2011, ejemplo tomado del Informe sobre la gestión directiva 2010-2014. Colegio de Ciencias y Humanidades. L.L. Muñoz Corona. UNAM, enero, 2014. 

 
Asimismo, hoy se observan importantes diferencias entre los jóvenes, producto en gran parte de las inusitadas transformaciones en las posibilidades de comunicación y acceso a la información, de la profundización de las problemáticas sociales y económicas, de las modificaciones en las estructuras familiares, los riesgos y expectativa de vida y de las condiciones de salud, lo que sin duda influye en su desarrollo personal e impacta en su vida académica.
 
La planta docente también ha cambiado; la llamada renovación generacional está en proceso: a fines de 2009 el 44.38% de los profesores tenía una antigüedad en el Colegio que iba de 0 a 10 años, y 31% entre 21 y 30 años de edad. Se ha incrementado significativamente el número de docentes, respecto de 2006; en el análisis de la distribución por categoría se observa que sigue prevaleciendo la atención de los grupos escolares por un 75% de profesores de asignatura. En los trabajos del Claustro Académico se ha reconocido que dadas las características de nuestro ciclo educativo y el rango de edades de sus estudiantes, quienes deberían atender de manera principal su docencia serían los profesores de medio tiempo y tiempo completo.

Por otro lado, las distancias salariales entre los profesores de asignatura y los de carrera se profundizan cada vez más, orillando a los primeros a complementar con un segundo y hasta un tercer trabajo, sus ingresos para alcanzar condiciones para una vida digna.  Lograr una planta docente mayoritariamente de tiempo completo y con condiciones laborales que procuren su arraigo en la institución, constituyen un reto para el Colegio y para la UNAM. Asimismo, las políticas instauradas en los últimos meses que tocan a la vida universitaria, en particular con relación al hecho incuestionable del proceso de renovación de la planta académica, exigen del CCH acciones caracterizadas por el estricto respeto a los derechos de los profesores, por la equidad y como producto de decisiones tomadas en el seno de nuestros cuerpos colegiados. 
 
El modelo educativo del CCH concebido en la UNAM hace más de 40 años, ha recibido la confirmación de su vigencia en estas décadas; la tendencia predominante en la práctica educativa nacional y en muchos países, coincide actualmente con él. Entre nosotros su aplicación tiene expresiones concretas en el papel del aprendizaje en el currículo, en la orientación de taller en los cursos, en la participación estudiantil en su proceso de aprendizaje, el uso de fuentes y otras prácticas. Al mismo tiempo, tenemos pendiente tanto la instrumentación más completa de sus orientaciones como el desarrollo teórico de algunos de sus principios y el fomento de la autonomía intelectual del alumno para propiciar su desarrollo.
 
Las circunstancias actuales, tanto las externas al Colegio, como las internas, exigieron el inicio de un nuevo proceso de revisión curricular, el cual convocó a la participación colectiva de la comunidad, en el marco de la normatividad vigente. Este ejercicio ha quedado inconcluso particularmente en lo referido a los espacios para la comunicación y el debate académico al interior de los cuerpos colegiados y entre el conjunto de nuestra comunidad.
 
IV. POLÍTICAS DE GESTIÓN INSTITUCIONAL
 
1. Mantener como prioridad la estabilidad de las condiciones indispensables para las actividades académicas, así como para conseguir las reformas necesarias que mejoren el funcionamiento de la Institución.
 
2. Apertura y disposición al diálogo.
 
3. Pluralidad y respeto a las diferencias.
 
4. Transparencia y rendición de cuentas.
 
5. Colegialidad en la vida académica y en la toma de decisiones, entendida como la vía que recoja el pensar y el sentir de la comunidad.
 
V. EJES DE ORGANIZACIÓN Y PROGRAMAS ESTRATÉGICOS
 
1. Reforma curricular: la conclusión de un proceso, el inicio de otro. Se propone organizar las acciones en cuatro ámbitos principales:
 
a) Conclusión de los trabajos de actualización, en el marco de la colegialidad auténtica que distingue al CCH. 
 
b) Adecuación de los procesos de apoyo al aprendizaje y elevación de la calidad de los servicios que lo apoyan.
 
c) Revisión y mejoramiento de la práctica docente.
 
d) Instrumentación y seguimiento del Plan de Estudios Actualizado en el aula.
 
2. Hacia la calidad, pertinencia y equidad en la formación de los estudiantes.

Es un deber institucional reconocer las condiciones desfavorables en nuestros alumnos e impulsar acciones incluyentes y equitativas, que atiendan a las necesidades de todos los estudiantes y den como resultado un mayor número de egresados que logren a través de los aprendizajes alcanzados, un exitoso tránsito académico en los estudios superiores y su adecuada inserción como ciudadanos en la sociedad; para ello se propone: 
 
a) Consolidar los programas Institucionales de Tutoría y Asesoría como estrategias fundamentalmente  preventivas.
 
b) Optimizar y consolidar los programas de Becas.
 
c) Promover el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación  como herramienta para el mejoramiento de las prácticas educativas cotidianas, impulsando el desarrollo de  estrategias adecuadas, al tiempo que se replantean y aprovechan los recursos existentes.
 
d) Fomentar la regularidad académica y el desempeño escolar responsable.
 
e) Reformar las acciones de Orientación educativa y Fomento a la salud.
 
f) Impulsar la mejora de las Opciones Técnicas.
 
3. Renovación de la Docencia.
 
La mejora y actualización de las prácticas docentes son una condición estructural que asegura la puesta en marcha de toda transformación curricular. Renovar la docencia significa orientarla hacia el cumplimiento de su misión universitaria: formar jóvenes en los saberes que caracterizan al bachillerato del Colegio, procurando que los aprendizajes sean de calidad para un desempeño estudiantil continuo y un crecimiento autónomo responsable socialmente.
 
Asegurar estos resultados requiere de comunidades docentes sólidamente preparadas didáctica y disciplinariamente, que dominen en su práctica los postulados de nuestro modelo educativo, sean copartícipes de la renovación curricular de sus áreas de conocimientos, y dispongan de condiciones de trabajo adecuadas y estimulantes para su oficio educativo.
 
a) Impulsar la profesionalización de la docencia. De manera particular, Respecto al Subprograma de Incorporación de Jóvenes Académicos de Carrera de la UNAM, propongo que en su aplicación se pugne por un acuerdo preciso del Consejo Técnico, que establezca que todas las plazas vacantes deben cubrirse sobre la base de una lista jerarquizada y pública que considere los méritos académicos de los aspirantes que reúnan los requisitos señalados por el Subprograma.
 
b) Conformar un Sistema de Formación de Profesores, producto de la reflexión académica colegiada.
 
c) Brindar apoyo didáctico y seguimiento a las iniciativas de modificación de las condiciones en el aula. 
 
4. Impulsar el desarrollo de los planteles como centros escolares efectivos.
 
En la implementación de toda reforma curricular o en el mismo proceso de gestión escolar, se aspira a lograr que los planteles funcionen como espacios educativos que brinden una efectiva formación a su población estudiantil, con un cuerpo docente que ejerza una enseñanza de calidad y en nuestro caso, en el marco de una colegialidad que redunde en una activa vida comunitaria. En congruencia con lo anterior, se propone:
 
a) Actualizar la normatividad institucional e incrementar su efecto en la planeación y desarrollo escolar, con riguroso apego al respeto de los derechos de profesores, de los alumnos y del conjunto de la comunidad.
 
b) Alcanzar la profesionalización del cuerpo directivo.
 
c) Instituir estructuras organizacionales al servicio de la enseñanza y el aprendizaje.
 
d) Ampliar y reforzar estrategias para el aprovechamiento escolar y el egreso.
 
e) Consolidar las acciones de seguridad y protección a la comunidad.
 
VI.  PROSPECTIVA
 
Teniendo a la evaluación institucional como punto de partida para la generación de nuevas acciones, reconstruir, reformular o dar continuidad a
aquellas que apuntan al mejoramiento de la docencia en el aula y a la renovación y fortalecimiento del proyecto curricular, con la plena participación de su comunidad, se aspira a mantener al Colegio como una institución de referencia para el bachillerato nacional, con un plan de estudios que se ha actualizado, incorporando las tendencias e innovaciones curriculares más relevantes, plasmando en sus asignaturas el modelo educativo de cultura básica; refrendando su carácter de bachillerato general y propedéutico, que pone en el centro el aprendizaje de los alumnos, sólidamente universitario, vinculado con escuelas y facultades que han conjuntado sus esfuerzos para ajustar las mutuas expectativas respecto al desempeño y perfil de egreso de los alumnos.
 
Profesor de Asignatura “B”,  Definitivo, en el Plantel Sur del CCH. 39 años de actividad docente.
Obtuvo el título de Biólogo y el grado de Maestro en Ciencias en la Facultad de Ciencias de la UNAM, es Candidato a Doctor en Educación por la UPN.
Ha publicado diversos artículos y ensayos en periódicos y revistas, y participado como coautor de libros, en temas de su formación profesional y sobre aspectos educativos.
Ha fungido también como Director de revistas sobre educación, entre otras: EUTOPÍA, revista para el bachillerato nacional.
Ponente en diversos congresos y foros tanto nacionales como internacionales sobre la problemática educativa. Asesor y jurado de tesis de licenciatura y maestría de estudiantes de la UNAM.
En el CCH ha desempeñado distintos cargos de dirección: Secretario Académico, de Divulgación y Secretario General del Colegio; Secretario General y Director del Plantel Sur (2001-2006) y Director General del Colegio, periodo 2006-2010.
 
¡La administración al servicio de la academia!
¡Conducción del colegio basada en la participación comunitaria!
 

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